martes, noviembre 10

El sueño de Douce

Esta mañana, al levantarse, el Náufrago encontró a Douce acurrucada en su rincón preferido. Parecía, si no triste, algo preocupada.

-¿Qué te pasa, Douce? Un ‘nada’ escueto y elusivo fue la respuesta. No es normal verla así, por lo que el Náufrago tuvo que echar mano de todos sus recursos de psicología canina para lograr que Douce saliera de su mutismo. Decidió esperar un poco, acariciarla, hacerle unas carantoñas para que rompiera su silencio. Cuando el Náufrago intuyó que el horno ya estaba preparado para bollos, insistió de nuevo:

- Sé que te pasa algo. Algo que te cuesta decir y me gustaría saberlo, para no quedarme preocupado. Ahora la respuesta fue un “Sí’, tímido y bajito, seguido de un…pero no es nada importante”.

- Todo lo que te pasa a ti, es muy importante para mí. Lo sabes. Así que me gustaría que me lo contases. Nos sentiremos los dos mejor.

- “Es una bobada, mía”.

- “Tus ‘bobadas’, me interesan muchísimo.”

- Pues verás. Esta noche he soñado que reñías a los chicos, porque no hacían más que gastar, dedicarse a las salidas, a comprar esto y lo otro, acostumbrase a mesa puesta, que no tienen idea de lo que se gasta en esta casa, que no colaboran con su esfuerzo, su trabajo y su ayuda, que…

- ¡Alto ahí! Esa historia no sé si es un sueño o una realidad y no vamos a discutir sobre eso ahora. Tú no tienes nada que ver en ello.

- Pues sí, he pensado que yo también tengo parte en el asunto. Yo también estoy aquí, a cuenco puesto, tengo mis caprichos en la comida, gasto dinero en ir a la peluquería, en golosinas, pelotas, huesos y otros juguetes… Cuando voy al ‘vete’ nos sopla un pastón. Además, a veces, os pido que me saquéis de paseo por necesidades urgentes, a horas intempestivas. Cuando me pongo mimosa, no me canso de pediros caricias u os invito a que juguéis conmigo…

- Vale, ya veo lo mucho que ‘molestas en esta casa’. Te voy a pedir un favor: no pienses como si fueras un humano de esos que se comen el coco con no sé qué problemas. Y eso sí, que no es lo tuyo. Sigue siendo perrita, a secas. Y ahora, prourando no extenderme, te voy a decir algo de lo que tú aportas, por si no lo sabes. Tu sola presencia es el mejor sedante que existe en esta casa. Sólo con mirarte proporcionas paz y sosiego. Contigo es imposible enfadarse, y si haces algo ‘malo’, como ladrar a destiempo, con un "¡Douce, no!" , es suficiente. Sirves de mediadora entre nosotros, y cuando alguien tiene un problema con los demás, tú eres su consolador y sabes escucharle. Sacarte de paseo, no es ningún problema, al contario, es la única forma de hacer que algunos abandonemos el sillón y salgamos a disfrutar del aire fresco o del sol, y de paso estirar las piernas. Si pides caricias, además de ser un gusto acariciarte, un ‘ya basta’ es suficiente para terminar la ceremonia, porque eres insaciable, pero no te enfadas, simplemente cambias de postura…

NUNCA, y lo digo en letras grandes, NUNCA has protestado por nada. ¿Quieres que siga…?

- No, creo que te has pasado un poco en los elogios. Me basta con eso. Me quedo más tranquila, ya me ha subido un montón mi autoestima. Gracias

lunes, noviembre 9

Con la cruz a vueltas

En principio, el Náufrago no tenía intención de abordar el asunto de los crucifijos en las aulas. Respeta todas las opciones en materia de creencias religiosas. Creer, dudar o no creer, es un asunto totalmente personal e íntimo, en el que nadie, ni iglesias, ni gobiernos, ni ninguna autoridad religiosa deben inmiscuirse. Demasiadas guerras, autos de fe, martirios, juicios sumarísimos, 'guerras santas' ( ¡qué paradoja!) y matanzas ha habido en el mundo, tras las cruces, el Corán, las biblias u otros símbolos religiosos.

La culpa no es tanto del sentimiento espiritual que debería de ser un signo de paz, de amor y de concordia. Desgraciadamente, desde que las iglesias, las mezquitas, las sinagogas o los templos, se apropiaron de una ‘fe’ y establecieron normas, mandamientos, ritos, predicaciones, procesiones, surgieron los fanatismos. Las religiones se alejaron del sentido de lo espiritual, para los que de verdad creen en valores que trascienden nuestra frágil y desvalida constitución humana y se transformaron en normas morales.

La religión no es una cuestión de adeptos a unos ritos, a unas veneraciones, a unas sumisiones. El Náufrago no cree en dioses que impongan mandamientos, juzguen, premien o condenen. Si algo se asemejara a ese Dios que necesitaría el hombre que siente su soledad y su fragilidad, sería de otra manera al que nos pintan la mayoría de las religiones.

Es cierto que tras del cristianismo, hay hermosas catedrales, una cultura, unas costumbres, unas tradiciones, y hasta unos valores humanos. Lo mismo que tras de él, hay hombres y mujeres quemadas en la hoguera, guerras, abyecciones y vidas castradas. Los que creen en la cruz, la llevan dentro, no es ningún símbolo de adorno.

Palabras para Julia

PALABRAS A MÍ MISMO

Aunque no lo digan, aunque se lo callen, aunque finjan y digan: “escribo porque me gusta”, muchos y muchas de los que han abierto un blog, lo han hecho para no sentirse demasiado solos. Quieren colmar un hueco que no se atreven a reconocer. Se hablan a sí mismos, escriben en voz alta, porque sus pensamientos son mudos, si no les dotan del cuerpo de las palabras.

Llega un momento, el Náufrago ha sido testigo de varios de ellos, en que llega un día de desánimo y se preguntan: ¿Para qué escribo? ¿Para quién escribo? ¿Alguien, salvo yo, me escucha? ¿Vale la pena seguir escribiendo? ¿A quién le pueden interesar estas gansadas, que ni siquiera descubren nada interesante, algo nuevo, algo que sirva a alguien?

Y van y cierran, o dan señales de cansancio. Quizá el otoño, este otoño que ha amanecido violento, ceñudo y desabrido, contribuya a estos desalientos que con un poco de calma podrían apaciguarse. Lo que tiene esta travesía, sin brújula, a ciegas, es que el timonel no sabe por qué mares navega, en qué puertos reposta, adónde llega su mensaje.

El Náufrago, alguna vez, ha sentido también esa tentación, pero es consciente de qué es más fuerte la necesidad de bogar que varar el barco. Siempre que le ha ocurrido algo similar al desaliento. se ha acordado de las palabras de José Agustín Goytisolo, a su hija Julia.

"Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable..."
Aunque nadie leyere, vale la pena que te hables,

domingo, noviembre 8

Una tarde de noviembre

A CONTRALUZ

Esta tarde, después de un largo período de tiempo, el Náufrago pudo de nuevo bordear la bahía. Un cielo plúmbeo se dejaba asaetear por un sol pálido que pretendía iluminar la tarde. Esta lucha desigual, que se reflejaba en la bahía, invitó al Náufrago a servirse de su cámara y dejar constancia de este hermoso pugilato.

No sabía cuál iba a ser el resultado. El eterno aprendiz sacó su cámara, se enfrentó al cielo y a las nubes, sin saber a ciencia cierta lo que obtendría de este mutuo e incruento ‘fusilamiento’. Llegó a casa, descargó las imágenes y se sorprendió del resultado. El mérito no es del ‘fotógrafo’, sino de esa luz y esas sombras que se miraban en el mar.

El hombre y el mar. Como dice Baudelaire en el soneto que abre la presentación:

"Hombre libre, ¡ siempre amarás el mar !
El mar es tu espejo, donde contemplas tu alma...”

El mensaje que llegó a la isla

¡ADELANTE, MAESTRO!

A veces llegan a esta isla mensajes-botella de orígenes misteriosos. El Náufrago, curioso, trata de indagar su procedencia y, cada vez, con menos sorpresa, se da cuenta de que es un mensaje que ha llegado antes a los más insospechados rincones. Trata de encontrar los orígenes… y nada. El mensaje se repite intacto, con el mismo tipo de letra, las mismas claves en la traducción, sin que nadie indague algo más sobre su autor - en este caso autora - y el título original del libro de donde se supone que fue extraído.

Photobucket

Cansado, después de mucho investigar, sólo pudo averiguar que la autora es una maestra, con varios años de docencia a sus espaldas, que se llama Kathy A. Megyeri y cumple su profesión en Sherwood High School, Silver Spring, Maryland (véase mapa). Del libro en cuestión, no encontró ni rastro, a pesar de todas las traducciones.

Con esta larga introducción, nos hemos olvidado de lo principal: el contenido del mensaje. Por lo menos requiere detenerse un momento en esa profesión tan menospreciada y cada vez más difícil de ejercer dignamente. Por supuesto, enseguida saldrán las ‘vacaciones’ de turno y no sé cuántas milongas. Lo esencial del mensaje es transmitir a los que no viven ese trabajo, que las horas de los maestros y profesores no son ‘lineales’, sino cuadradas y hasta cúbicas. Pregunten si no, en las consultas de psicólogos y psiquiatras, cada vez más frecuentadas por el personal del gremio.

Un profesor jubilado puede de vez en cuando animar a sus ex colegas. Una de ellas es la que le ha enviado este mensaje. Viene bien, que de vez en cuando, alguien se acuerde que sigue habiendo aulas, cada vez con alumnos de los más variados orígenes, hijos de su padre y de su madre, con sus ‘peculiaridades’, su interés o desinterés por trabajar, preparados para tratar de tocar las narices al profe de turno.

sábado, noviembre 7

Francia, a vista de pájaro

Si ya es Navidad en el Corte Inglés, ¿por qué no va a llegar a esta isla algún regalo navideño por adelantado? Eso de los ‘regalos’ a fecha fija, les priva un poco de uno de sus principales encantos: la sorpresa. Cuando algo que no esperábamos, nos sorprende, se pone en marcha la máquina de nuestros sentimientos y agradece por doble motivo el obsequio, por el objeto en sí, y por esa atención de alguien que ha pensado en nosotros.Así somos.

Viene esto a cuento a cuento, o no, porque después de que el Náufrago haya pasado su período de ‘status quo’, hoy, alguien, le ha enviado una hermosa presentación en la lengua de Molière y del señor Sarkozy. Son unas preciosas fotos de una Francia vista desde el cielo. Acostumbrados a ver playas, monumentos, castillos, pueblos a ras de tierra, nos sorprenden siempre estas imágenes a vista de pájaro. Desde Normandía hasta la Provenza, desde el Finisterre, hasta los Alpes, van sucediéndose las playas, los viaductos, los castillos, islas, puentes, dunas, fortalezas, puertos, van desfilando bajo nuestros ojos.

La música de Desireless invita al viaje:


Voyage, voyage, plus loin que la nuit et le jour
Voyage, voyage, dans l'espace inoui de l'amour
Voyage, voyage, sur l'eau sacré d'un fleuve indien
Voyage, voyage, et jamais ne revienne





viernes, noviembre 6

La lengua de Rosalía

'AIRIÑOS D'A MIÑA TERRA'

Idioma, viene del griego ‘ἴδιος’: aquello que nos es ‘propio’. Que sea algo ‘propio’, no quiere decir que sea ‘exclusivo’. Lamentablemente parece que así lo entienden los que creen que la lengua es una frontera o en algunos casos, una barricada, desde donde disparar a los que no son del gremio. Las lenguas se hicieron para comunicarnos, no para marcar nuestro territorio. Quien ama de verdad una lengua, se enamora de muchas otras en las que poder comunicarse con los que hablan un idioma diferente.

Cada lengua tiene su vida íntima, retrata la forma de sentir y de ser de un pueblo. Hay lenguas vigorosas, lenguas cantarinas, lenguas claras, lenguas melodiosas, lenguas que saben a nostalgia. Oír el gallego, es sentir esa dulzura, llena de música y de morriña. Es oír la lengua en que Rosalía desplegaba la nostalgia de un pueblo de emigrantes.

¿Cuándo entenderemos que las lenguas son puentes, no murallas?